Todos los practicantes del Jiu Jitsu cuentan con ciertas características, que ayudan a dar un cariz tradicional a la respectiva escuela. Entre tales, podemos mencionar:
Un ambiente en donde imperan la cortesía y el respeto.
El uniforme de práctica, que comúnmente es todo blanco y al que con frecuencia se suma una hakama.
Carencia de un sentido exhibicionista, pues se trata de expresar cierta simplicidad rústica, propia de las artes japonesas tradicionales, que se define a través de los términos sabi y wabi.
El empleo de un sistema de escalafón tradicional, distinto al famoso sistema de escalafón dani (kyu/dan).
La inexistencia de trofeos de campeonato, contratos a largo plazo, insignias, emblemas o cualquier otro elemento distractivo.